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Viajar

por

Llorenç Vidal

ciudadano del mundo

 

Las Baleares son una tierra que cada año recibe a miles de turistas que visitan nuestras islas y, en menor medida, somos también muchos los isleños que viajamos al exterior y, aunque haya coincidencias de base más o menos comunes, sobre todo en el turismo de masas, cada uno, en el fondo, lo hace consciente o inconscientemente por una motivación diferente. Y en esto, como en otros aspectos individuales de la vida, no son demasiado válidas las encuestas de opinión, ya que todos tenemos un rincón íntimo que muy legítimamente nos gusta guardar reservado.

 

Recuerdo la belleza expresiva con que Alphonse de Lamartine nos describe el regreso al valle de su infancia, retorno a la tierra natal lleno de recuerdos y de nostalgia, y me entusiasma al mismo tiempo la perspectiva de apertura con la que Mario Chini, uno de mis poetas italianos preferidos, en su haikai "Confessione" nos dice:

 

"Recorrí el mundo

para agarrar tres notas

de poesía".

 

No podemos olvidar, en el abanico de pluralidades que nos ofrece la vida, los frecuentes viajes realizados por personas religiosas a lugares de su devoción, ni tampoco los viajes de ocio y de descanso por el simple placer de pasar unas vacaciones o un fin de semana lejos de la monotonía de todos los días. Sin embargo esto no agota todas las posibilidades y además puede y suele solapar otros móviles no manifiestos y a veces difíciles de comprender por los demás. Yo mismo, también en un haiku, plasmé mi anhelo universalista al surcar caminos de los cuatro continentes:

 

"Viatger lliure,

trescaré el món dels homes,

l’única pàtria".

 

Un mensaje personal, pacífico y silencioso depositado, calladamente y a nivel subliminal, en la tierra, en el aire, en el mar y en los seres vivos de mi entorno.

 

Llorenç Vidal

 

(Última Hora, Palma de Mallorca, 28 de septiembre de 2012)

 

 

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