Educación, No-violencia y Paz

 

Extracto de las conferencias pronunciadas por Llorenç / Lorenzo Vidal, fundador del DENIP,

sobre  la Cultura y Educación en y para la No-violencia y la Paz.

 

 

María Montessori, en su conferencia "La Paix et l'Éducation", pronuciada en Ginebra en el año 1932, llamó la atención sobre lo que ella consideraba dos evidencias: la necesidad de crear una ciencia nueva, la ciencia de la paz, y la necesidad de crear una educación nueva, la educación de la paz, ya que, en sus mismas palabras, "es de la paz que depende la vida misma de los pueblos y, tal vez, el progreso o la extinción de toda nuestra civilización".

 

Aldous Huxley, a su vez, elevó su voz para pedir que la educación cumpliera con el fin de "educar a los jóvenes seres humanos para la libertad, la justicia y la paz".

 

Y en el punto octavo del "Programa de Iniciación No-violenta" (1971, versión revisada del 2000), que diseña el plan de acción a largo plazo del "Día Escolar de la No-violencia y la Paz", se propugna "Fomentar la implantación de una educación en, para y por los derechos y los deberes humanos, la tolerancia, la no-violencia y la paz en las escuelas, colegios, institutos y universidades".

 

...Es por esto que -en este mundo sin paz exterior ni interior, en este mundo que en los momentos actuales, por la absurda dialéctica de violencia en la que vive, se encuentra sumido en una escalada terrorista y bélica de consecuencias imprevisibles, en este mundo que camina al revés de lo que es el verdadero progreso ético- conviene que, como educadores, una vez más, hagamos una pausa en el camino para reflexionar sobre los aspectos fundamentales la Educación No-violenta y Pacificadora o Pedagogía de la No-violencia y la Paz.

 

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Aquí y para evitar interpretaciones ambiguas, permitidme repasar brevemente una doble precisión terminológica en relación con los conceptos, frecuentemente mal interpretados, de pacifismo y no-violencia.

 

En primer lugar, el Pacifismo, sobrepasando interpretaciones más o menos superficiales, manipuladas y manipulables y derivándolo de un concepto de paz positiva, debe ser entendido en el sentido de "defensa, construcción y mantenimiento de la paz y de un orden social justo que respete en su integridad la Declaración Universal de los Derechos Humanos por medios pacíficos y no-violentos". Sus dimensiones han sido perfiladas en el conocido decálogo "Por qué soy pacifista" de Eulogio Díaz del Corral, que nos ofrece diez razones contundentes, entre ellas, en su punto 9º, la que reconoce que "las guerras las ganan los estados y siempre las pierden los individuos" y, en su punto 6º, cuando afirma que "la guerra se lleva los recursos humanos y económicos que necesitamos para luchar contra la pobreza, la marginación, la incultura y las enfermedades".

 

Y el segundo concepto a precisar es el de No-violencia, traducción del vocablo sánscrito "Ahimsa" y que puede ser definida como la actitud de renunciar a matar y a dañar a los demás seres por medio del pensamiento, la palabra y la acción. Es el ejercicio de lucha humanizado por el amor, que apela a la razón y actúa respetando la naturaleza, la vida y la libertad de los demás. Entendida así es respeto integral por la vida.

 

El Padre de la independencia de la India la llama "Satyagraha", que en sánscrito quiere decir "Firmeza en la Verdad", y nos habla así: "La No-violencia es la Fuerza de la Verdad... es la Fuerza del Espíritu... es la Fuerza del Amor".

 

Y Lanza del Vasto la define como la "Fuerza de la Justicia".

 

Pero ¡cuidado! esta Fuerza de la Verdad, del Espíritu, del Amor, de la Justicia y de la Razón, no es la fuerza bruta, violenta, guerrera y militar puesta al servicio de estos hipotéticos objetivos, sino la fuerza superior, pacífica, enérgica, razonable, constante -tozuda, incluso, diría yo- y sin violencia que emana de estos supremos valores.

 

En su dimensión social la No-violencia incluye las técnicas no-violentas de manifestación pacífica, de no-cooperación y de desobediencia civil. Sin embargo no debemos nunca olvidar que la No-violencia es fundamentalmente una actitud de vida, una forma de comportamiento personal e interpersonal, individual y colectivo, y que existen tantas formas de No-violencia como personas o grupos viven este ideal.

 

En el "Dhammapada" o "Libro de la Palabra de Budha" encontramos estos versículos pareados:

 

"Todos los seres temen el dolor, todos los seres tienen miedo a la muerte. Considera a cada ser como a ti mismo: No atormentes, no mates...

"Todos los seres temen el dolor, todos los seres aman la vida. Considera a cada ser como a ti mismo: No atormentes, no mates".

 

 

Una vez hecha esta doble aclaración terminológica, surge una pregunta: ¿Qué es la Educación No-violenta y Pacificadora o Pedagogía de la No-violencia y la Paz?

 

No se trata -como algunos podrían pensar, debido al sociologismo y al metodologismo actualmente imperantes- de una directriz puramente social y didáctica, sino que se levanta con unas aspiraciones y una proyección mayores, ya que, como consecuencia de su gestación histórica, la Pedagogía de la No-violencia y la Paz se nos presenta como "una inspiración ideal que aspira a informar todo el quehacer educativo de la humanidad y que, en su aspecto teórico, se integra en la Pedagogía General como un capítulo fundamental de la misma y en estrecha relación e interdependencia con la educación religiosa, moral y social", ya que, como dice un adagio pacifista,

 

"Si quieres la paz, no prepares la guerra...

Si quieres la paz, prepara la paz....

Si quieres la paz, edúcate y educa para la paz..."

 

En el marco de las Ciencias de la Educación, la Pedagogía de la No-violencia y la Paz se define por una aspiración general, unos objetivos, una metodología y unas realizaciones concretas.

 

-Su aspiración general es incluir entre los objetivos fundamentales de la educación -en todos sus niveles y modalidades- el desarrollo de los valores de amor universal, no-violencia y paz, con el propósito de contribuir a la formación integral del educando y procurar un mundo más fraterno, menos violento y más pacífico.

 

-Sus objetivos básicos u objetivos-tendencia, derivados de la aspiración ideal, pueden sintetizarse en la tridimensionalidad de las tareas siguientes:

 

1º. Concienciación, es decir, despertar y desenvolver una conciencia humana fraternal, no-violenta y pacífica, que presupone el descubrimiento y la conquista progresiva de la paz interior, el desarme de los corazones y la creación de un sentimiento profundo de hermandad universal;

 

2º. Ejercitación no-violenta y pacificadora, basada en la humanización progresiva del instinto luchador por obra del amor, ejercitación que debe conducir al desarrollo de hábitos, destrezas y actitudes, y

3º. Responsabilización del ser humano y de la sociedad en la obra individual y colectiva de la pacificación interior, del respeto activo por todas las formas de vida y por los derechos humanos, así como la instauración de una verdadera paz por medio de la no-violencia.

 

Bosquejada la aspiración general y los tres objetivos básicos, podemos preguntarnos:

 

¿Cuáles son los procedimientos didácticos más adecuados?

 

En la "Fundamentación de una Pedagogía de la No-violencia y la Paz" (publicada en 1971), a sabiendas de que toda clasificación corre el riesgo de la inexactitud y del esquematismo, propuse una clasificación en siete órdenes:

 

-Procedimientos negativos o de guerra social contra la guerra;

-Procedimientos preventivos, que intentan evitar y prevenir innecesarios y prematuros contactos con situaciones de violencia;

-Procedimientos lúdicos, que se apoyan en el juego y en el deporte;

-Procedimientos de cooperación social, que nos enseñan a conocernos, tolerarnos, dialogar y colaborar los unos con los otros;

-Procedimientos de comprensión internacional, intercultural, inter-étnica, inter-racial e inter-religiosa;

-Procedimientos de instrucción educativa, que utilizan con una intencionalidad pacificadora distintos recursos tomados bien de la escuela tradicional, bien de la escuela nueva, y

-Procedimientos de sugestión interior, que -a través del contacto personal, el recogimiento, el silencio, la reflexión, la práctica de la acción no-violenta y la meditación pacificadora- apelan no sólo a la razón, sino que dirigen un llamamiento al corazón del educando con el propósito de despertar el ser íntimo que duerme dentro de nosotros y que se manifiesta como espíritu de amor universal, de no-violencia y de paz, como bondad de corazón hacia todos los seres.

 

La selección de procedimientos a utilizar para una acción educativa no-violenta y pacificadora, tanto en la escuela como en la familia como en los movimientos de juventud, es un tema de vital importancia, ya que -de acuerdo con el antimaquiavelismo del Mahatma Gandhi- "la definición, por clara que sea, del objetivo que queremos alcanzar, y nuestro deseo de llegar a él, no son suficientes para conducirnos al mismo, mientras que no conozcamos o no utilicemos los medios necesarios".

 

He aquí el diáfano consejo de Martin Luther King en su libro "El clarín de la conciencia":

 

"Para alcanzar un fin pacífico, debemos emplear medios pacíficos. Y con estas palabras... pretendo decir que el fin y los medios deben estar en estrecha correspondencia, pues el fin ya está contenido en los medios, y, finalmente, unos medios destructivos nunca podrán llevarnos hacia un fin constructivo... Y también quiero deciros que, si deseamos la paz en la Tierra y buena voluntad para con los hombres, lo primero que debemos hacer es aceptar la afirmación -contenida en los métodos de la no-violencia- de que toda vida humana es sagrada".

 

Aunque minoritarias y poco conocidas, en el campo de la educación contemporánea tenemos algunas experiencias de Educación No-violenta y Pacificadora pedagógicamente significativas. Dejando a parte las que ya podemos considerar históricas -como la Escuela de Iasnaia Poliana de León Tolstoi, la Escuela de Shanti-Niketan de Rabindranath Tagore y las escuelas de los ashrams gandhianos en África del Sur y en la India- tenemos actualmente, entre otras de carácter esporádico, cuatro experiencias ya clásicas y que en una conferencia como ésta no pueden ser omitidas:

 

La Escuela de la Comunidad del Arca, que se funda en una unidad integral de espiritualidad, vida social y educación;

 

el Plan de Escuelas Asociadas a la UNESCO, basado principalmente en la educación para la paz y la comprensión internacional;

 

la Universidad de la Paz creada por Dominique Pire en Bélgica, a imitación de la cual han surgido otras universidades de la paz, como la de Italia y la de Barcelona, y

 

el Día Escolar de la No-violencia y la Paz (DENIP), fundado en Cádiz en 1964 y que, con 39 años de continuidad, ha alcanzado una difusión internacional. Como ya sabéis, porque la mayoría de vosotros lo habéis practicado y lo practicáis anualmente y algunos tratáis de darle permanencia en la tarea educativa diaria, se nos presenta cada 30 de enero, aniversario del asesinato del Mahatma Gandhi, con el doble propósito de sembrar y cultivar los ideales del Amor universal, la No-violencia y la Paz en el corazón de los educandos, de la escuela y de la sociedad, y, al mismo tiempo, ser punto de partida y de apoyo para una educación no-violenta y pacificadora permanente de carácter universal, profundo, independiente, no estatal, no gubernamental, independiente, libre y voluntario.

 

El Dr. Franz Rauhut, catedrático de Filología Románica en la Universidad de Würzburg (Alemania) y uno de los más destacados líderes del movimiento pacifista y de objeción de consciencia alemán, en un artículo publicado en la revista "Pazifistische Rundschau" (Munich) afirmó que "el DENIP debería hacerse una costumbre en todas las escuelas del mundo".

 

Junto al DENIP y a las otras experiencias ya enumeradas, algunos colectivos específicos posteriores, administraciones educativas y grupos diversos de educadores en el seno de movimientos pacifistas y colectivos de renovación pedagógica de carácter más general, estudian, promueven y ensayan distintos enfoques complementarios, no excluyentes entre sí, de Educación No-violenta y Pacificadora, en lo que forma un movimiento disperso, amplio y pluralista de Educación en y para la No-violencia y la Paz.

 

Ante este perspectiva, conviene recordar que la Educación en y para la No-violencia y la Paz no debería constituir nunca una dimensión yuxtapuesta a las demás áreas y demás ejes transversales del currículum, sino que -como toda educación en valores- debería constituir -sea sistemática, asistemática u ocasional- un elemento vitalizador de toda la enseñanza escolar y extraescolar, incluida la familar y la social ambiental.

 

Además, un plan estructurado y sistemático -por coherente que sea consigo mismo- no puede prescindir en ningún momento de enriquecerse con la importante aportación de la enseñanza difusa asistemática y ocasional surgida de situaciones y momentos concretos.

 

Aunque se refería a otros contextos vitales, por el poder de transferencia que tienen las inspiraciones poéticas, pueden servirnos aquí unos versos del poeta ultraísta Jacobo Sureda, el cual en uno de sus haikais amétricos incluidos en su obra "El prestidigitador de los cinco sentidos" escribió:

 

"Algo insignificante me dijiste

Y por ello llegaste

Al confín de mi alma".

 

Una frase adecuada en el momento oportuno, una sencilla observación o una alusión ocasional, una enseñanza subliminal o la práctica de una jornada o de una celebración conmemorativa pueden ser, por su poder de sugestión, este "algo insignificante" de que nos habla el poeta y que es capaz de llegar al confín, a lo más profundo de uno mismo. No olvidemos que en este campo -usando palabras textuales del universalista Rabindranath Tagore- "el objetivo de la enseñanza no es interpretar los términos, sino llamar a las puertas del espíritu".

 

Nuestros ideales, sin duda, son elevados y nuestras metas tal vez lejanas, y en estos difíciles momentos de ambiente violento -terrorista y bélico- que nos ha tocado vivir pueden parecer más utópicos y lejanos que en otras ocasiones; pero siempre es posible, aunque sea poco, hacer algo positivo y este algo positivo, como educadores, debemos hacerlo. No olvidemos -como escribió Albert Schweitzer- que "los ideales se parecen a las estrellas en que nunca los alcanzamos, pero como los navegantes dirigimos por ellos el rumbo de nuestras vidas".

 

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Y ahora, para terminar y aunque ya es conocido por algunos de vosotros, os ruego que me permitáis leeros un simbólico poema en el cual se manifiesta la esperanza de que, a pesar de todas las dificultades, llegue algún día el triunfo del bien.

 

Esta victoria, que llegará en las nuevas generaciones, hemos de prepararla nosotros desde hoy mismo a través de la educación.

 

En la simbología del poema, las superficies de asfalto y de cemento armado simbolizan las estructuras violentas que nos ahogan, los árboles cortados simbolizan las continuas violencias y violaciones de los derechos humanos en el mundo actual, y los almendros en flor simbolizan -recordemos el simbolismo cátaro de la flor del almendro- la victoria del espíritu de amor universal, de tolerancia, de no-violencia y de paz, la victoria de la libertad, de la justicia, del respeto a los derechos humanos y de la vida sobre toda la Tierra.

 

Se titula y dice así:

 

ORACIÓN PARA QUE SE DEJE EN LIBERTAD

A LOS ALMENDROS PARA FLORECER

Y FRUCTIFICAR EN PAZ TODOS LOS INVIERNOS

Y TODAS LAS PRIMAVERAS

 

Señor de la Medianoche,

Señor del corazón del Día,

Señor de la Luna Nueva,

Señor de la Luna Llena,

 

He recorrido tu hacienda

y me he detenido en esta colina,

en el cuarto menguante del atardecer.

 

Mas, ante mis ojos,

un cuarto creciente de árboles adolescentes

era destruido en tu cortijo:

había ciruelos, membrillos, acacias...

...y también había almendros.

 

Señor de la Medianoche,

Señor del corazón del Día,

Señor de la Luna Nueva,

Señor de la Luna Llena,

 

Pronto tendrás tu carretera

de asfalto para cruzar tus tierras

y mañana

tendrás aquí un helipuerto de cemento armado,

y para ello

cada año caerán nuevos ciruelos,

nuevos membrillos,

nuevas acacias...

...y nuevos almendros.

 

No te imagino

y tal vez nunca pueda venerarte

cuando sólo seas Señor

de las estructuras metálicas

y de las superficies de asfalto y de cemento armado.

 

Por esto,

Señor de la Medianoche,

Señor del corazón del Día,

Señor de la Luna Nueva,

Señor de la Luna Llena,

 

Desde la colina del cuarto menguante de la tarde,

en este ocaso del cuarto creciente de tu Obra,

te pido:

 

Deja en libertad a los almendros

para que en paz sigan floreciendo todos los inviernos

y fructificando en paz todas las primaveras.

 

Llorenç Vidal

 

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Ángel del XL DENIP de Eulogio Díaz del Corral

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