Antoni Seguí i Bennàssar, poeta

 

por

Llorenç Vidal

 

 

Nacido en 1927, Antoni Seguí i Bennàssar era una figura inherente al paisaje urbano del Port de Pollença. No porque él así se lo propusiera, sino porque su vida, como ciudadano, como educador y como poeta, estaba -y sigue estando después de su muerte- integrada en ese "aire" que forma el "quantum" humano e indescriptible de los pueblos.

No voy a referirme a la totalidad de su obra literaria -recordemos "L'Amor en Quart Creixent" y "Un llorer per a Costa i Llobera", entre otros-, no excesivamente abundante ni innecesariamente compleja, sino solamente a algunos aspectos fundamentales de la misma, centrados en sus colaboraciones en los cuadernos literarios "Ponent", revista que él frecuentó con gran asiduidad y a la que su aportación fue tan variada que comprende sus dimensiones más características: el amor, la fe y la fidelidad costailloberiana.

Así, el número XXXIII-XXXIV (1964), su soneto "Obsessió" es una muestra representativa de su atormentada vertiente amorosa, presente en todo el poema y que culmina en el segundo terceto:

"Resulta tan crudel haver de dir:

Adéu, amor, jamai t'he d'oblidar,

malgrat fins a la mort sia el sofrir!".

La fidelidad costailloberiana -preñada de mallorquinidad- encuentra en "Ponent" tres momentos significativos: "A Miquel Costa i Llobera" (n1. 47-48, 1968), "En el Centenari del Poema 'L'Arpa' de Miquel Costa i Llobera" (n1. 12/II etapa, 1977) y "Formetor i Costa" (n1. 15-16/II etapa, 1978). En este último la estrofa costailloberiana de "El Pi de Formentor" y el alejandrino, en la composición de Antoni Seguí suenan de esta manera:

"Quan el meu cor navega solcant aigües incertes

i el costellam aguanta els cops de la maror,

el meu recel s=arbora fent rutes inexpertes

tement ésser un nàufrag per dins platges desertes.

I pens en Formentor!".

 

Fue a raíz de su permanente y arraigado costailloberianismo que el haikai "Evocació de Formentor en el 75è aniversari del traspàs de Miquel Costa i Llobera", incluido en mi libro de "Petits poemes" (1999), lleva la dedicatoria "A l=amic i poeta Antoni Seguí Bennàssar" y, amarado por el sentimiento de la transitoriedad de la vida, dice:

 

"Formentor. Pluja.

Damunt els pins llenega

el temps, com l=aigua".

 

Y la espiritualidad -su tercera y más importante faceta- está presente en "Ponent" a través de cinco poesías, todas ellas fundamentales en la trayectoria del poeta: "Perdó, Déu meu!", "Nit estival", "Primera caiguda", "Germanor" y "Recordant M. Gandhi" (números XXIV-XXV / 1962, XXVII-XXVIII / 1963, XXXIX-XL / 1966, 1/II etapa / 1975 y 6/II etapa / 1979). En "Nit estival" a partir de la admiración del "firmament reblit d'estrelles" recrea la belleza de una serena noche de verano y concluye en el segundo terceto de endecasílabos:

 

"Tant gaudeix l=esperit que s'hi encanta,

i esclata sens voler i amb veu sincera:

¡Déu fou el qui creà bellesa tanta!".

 

Cuando, todavía él maestro en activo, visité su clase en el Colegio Público "Miquel Capllonch" del Port de Pollença, me sorprendió muy gratamente ver escrito, con grandes letras, en el testero de su aula el "Petit Salm de la Religió Uiversal", extraído del "Petit llibre d'un solitari" y que canta:

 

"Glorificat sia Déu,

Glorificades sien les mil cares de Déu,

Glorificats sien els milions de camins

que menen a les mil cares de Déu".

 

El amor, el mallorquinismo costailloberiano y la espiritualidad: He aquí tres vertientes fundamentales del poeta Antoni Seguí i Bennàssar.

 

Llorenç Vidal

 

(Última Hora, Palma de Mallorca, 10 de julio de 2002)

 

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