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Esbozo comparativo del Pluralismo Pedagógico

en Ramon Llull y Anselm Turmeda

 

por

Llorenç Vidal

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1. Anselmo Turmeda, antítesis ideológica de Ramón Llull

 

1.1. Esbozo biográfico

 

Frente al iluminado y místico Ramón Llull, Pedagogo de la Cristiandad según la concepción de Juan Tusquets (1), surge en la Mallorca  del mil trescientos la figura cínica y escéptica, sincrética y racionalista de Anselmo Turmeda, que, por contraste con el otro gran isleño, podríamos concebir como Pedagogo de la Laicidad. Ambos se parecen y se contraponen, son similares y antitéticos, y en esta similitud y contraposición está, precisamente, toda la fuerza y el significado paradójico de su pluralismo educativo.

 

Anselmo Turmeda nació en Palma de Mallorca, posiblemente en el año 1352. Después de cursar sus primeras letras y realizar estudios de Religión y Latín en su ciudad natal, pasó  -alrededor de 1366-  a Lérida, en cuyo Estudio General siguió enseñanzas de Física y Astronomía y profundizó en las materias iniciadas en Mallorca. Hacia los veinte años ingresó en la Orden de San Francisco, y aproximadamente en 1376 marchó a Bolonia, donde siguió estudios de Teología. Marçal Oivar (2) intercala, entre la época de Lérida y la de Bolonia, un periodo de estudios en París. Al final de su estancia en Bolonia, Anselmo Turmeda decidió abandonar el Cristianismo y convertirse al Islam, según cuenta él mismo, como resultado de una confidencia que le hizo uno de sus profesores, Nicolás Mirtil. Pasó seis meses en Mallorca y cinco en Sicilia, desde donde embarcó para Túnez en 1387. Una vez en la ciudad africana estableció relación con Yusuf, médico del sultán Abu'l Abbas, a quien le presentó, y en presencia del cual Turmeda hizo confesión pública de fe islámica, fue circuncidado y tomó el nombre de Abdalá. Tenía entonces treinta y cinco años.

 

Después de su conversión al Islam consiguió la amistad y los favores de los sultanes tunecinos. Abu'l Abbas le concedió un sueldo de cuatro dinares, le alojó en su palacio particular y le prometió con la hija de Hadji Mohammad Assaffar. El primogénito nacido de este matrimonio fue llamado Mohammad, en homenaje al Profeta. Cinco meses después de la adopción del Mahometismo el sultán le nombró jefe de aduanas. En 1390 le sirvió de intérprete en las relaciones con el ejército franco-genovés que sitió el puerto de Al-Mahdiyya, y posteriormente le acompañó, en calidad de tesorero, en las expediciones de Gabes y Gafsa. A la muerte de Abu'l Abbas su hijo y sucesor Abu Faris Abd-al-Aziz le renovó su confianza y le nombró intendente de su palacio.

 

Sin embargo, a pesar de su nueva actitud,  mantuvo un continuado contacto con su mundo cultural de procedencia a través de sus relaciones no sólo con los mercaderes de Mallorca y de Cataluña, que llegaban a las costas tunecinas,  sino también a través de figuras destacadas de la Corona de Aragón, como lo prueban el hecho de haber escrito la casi totalidad de sus obras en su lengua materna, la introducción a las Cobles de la divisió del Regne de Mallorques, el salvoconducto que le concedió en 1402 el obispo Roger de Montcada y el que le concedió en 1423 Alfonso V, quien anteriormente (1421) había solicitado su intervención en un intercambio de cautivos; así como la bula de Benedicto XIII, fechada en Peñíscola el 22 de septiembre de 1412, en la que le concedía la absolución de las censuras canónicas y, en caso de que quisiera volver al seno de la Iglesia, el perdón de sus pecados.

 

Anselmo Turmeda murió entre 1425 y 1430, y dejó entre los musulmanes fama de santidad, por lo que su tumba, un morabito situado en la plaza de Essakadin, en Túnez, ha sido y es venerada por los fieles del Islam.

 

Joan-Lluis Marfany caracteriza con estas palabras la actitud turmediana: "La figura de Anselmo Turmeda personifica la gran crisis espiritual que afectó el último siglo de la Edad Media, como consecuencia de la crisis económica de las postrimerías del siglo XIV y la primera mitad del XV. Nuestro personaje resolvió su crisis espiritual adoptando una actitud precursora de las posiciones típicas del humanismo renacentista: una actitud 'egoísta' o, mejor dicho, 'egocéntrica'. Avivado su escepticismo natural por el afán de saber y por el contacto con los círculos racionalistas del averroísmo boloñés, Turmeda se sintió muy probablemente ahogado por las estructuras sociales y los esquemas religiosos y espirituales de la Europa medieval. Entonces, en vez de adoptar un gesto de orgulloso heroísmo y enfrentarse abiertamente  con su sociedad, prefirió huir a otro país y a otra sociedad, en busca de la paz y del bienestar personal, de su libertad íntima" (3).

 

1.2. Esbozo bibliográfico de Anselmo Turmeda

 

Fue en Túnez, bajo el reinado de Abu Faris Abd-al-Aziz, y en un periodo que va desde 1397 a 1420, cuando Anselmo Turmeda escribió su producción literaria, breve y didactizante, a la vez que reveladora de la polimorfa personalidad de este franciscano apóstata.

 

El Llibre de bons amonestaments, obra versificada escrita en 1397, es una reelaboración personal de la Dottrina dello Schiavo di Bari, obra moralizadora italiana del siglo XIII, a la que Turmeda incorpora otros elementos de procedencia e influencias diversas. Por su aparente ortodoxia católica tuvo una gran difusión y fue utilizado como libro de lectura escolar durante mucho tiempo.

 

Las Cobles a la divisió del Regne de Mallorques, obra también versificada, escrita en 1398, es un poema de intención social y política, a la vez que de reivindicación personal. El las Cobles está la base sobre la que podemos asentar la concepción turmediana de la ciudad civil internacional, de gran fuerza pedagógica difusa.

 

La Profecies, obras versificadas de expresión oscura, escritas en 1405 y 1406, pertenecen a un género literario típico de su época y se centran en torno al tema del Cisma de Occidente. Siguen los modelos creados por Cirilo y Joaquín de Fiore.

 

La Disputa de l'Ase, obra en prosa escrita entre 1417 y 1418, está inspirada en un apólogo contenido en una enciclopedia redactada por una secta filosófica musulmana de Bassorah durante el siglo X y al que Anselmo Turmeda da un desarrollo más amplio, incorpora muchos elementos ambientales y dota de un estilo original basado en el comparativismo irónico. Se ha perdido la versión original, excepto de dos fragmentos, la Profecia de l'Ase y la Declaració de esta profecía, y el texto se ha conservado a través de varias ediciones francesas del siglo XVI. Se tiene noticia de una versión castellana anterior a 1583 y actualmente desaparecida, y de una traducción alemana. En 1922 Lluís Deztany intentó la reconstrucción del texto original, y en 1928 la colección Els nostres clàssics presentó una versión en el idioma original basada en la edición francesa publicada en Lyon en 1544.

 

El Presente del hombre docto en refutación de los partidarios de la Cruz es un tratado polémico anticristiano escrito en árabe en 1420, seguramente con la intención de afianzar la confianza de las autoridades religiosas y políticas tunecinas. Usa el método comparativo con actitud polémica e incluye en la obra abundantes y valiosos elementos autobiográficos (4).

 

2. El pluralismo educativo luliano-turmediano

 

2.1 Factores de unión básica

 

Ramón Llull y Anselmo Turmeda son dos figuras antitéticas en el escenario de un mismo ambiente cultural de base y de proyección, ya que el marco de coexistencia espacio-temporal es prácticamente el mismo, a pesar de los años que separan el momento biográfico de los dos personajes. Este marco cultural podría sintetizarse en las palabras del P. Miquel Batllori, cuando en su Introducción a Ramón Llull escribe: "Todo el medievo, y mucho más el que se aboca al Mediterráneo, es una interacción constante de tres mundos autónomos, más que independientes: el latino, el bizantino y el islámico. Sus contactos son múltiples: políticos, económicos, culturales, religiosos! (5). La concepción de estos tres mundos autónomos e interdependientes  -el latino, el bizantino y el islámico-  de que nos habla el P. Batllori, se ve modificada y completada por Robert Pring-Mill, al refundir en un solo bloque el mundo cristiano latino-bizantino y, junto al islámico, dar entrada en el campo de la interrelación al mundo judío (6). Y esta es la base pluralista sobre la que la Mallorquinidad  -hoy podríamos decir la Balearidad-  y la Catalanidad, al igual que toda la Corona de Aragón y otros reinos hispánicos, construyen y desarrollan su personalidad en los siglos postreros de la Edad Media.

 

Y, ya dentro de la Cristiandad,  no podemos olvidar que en el Reino de Mallorca se da el fenómeno de una predominante configuración espiritual franciscanista, fuertemente combinada con elementos post-cátaros y valdenses y conjuntamente con una abertura introyectadora y, a la vez, proyectadora hacia todo el Mediterráneo (corrientes ideológicas judaizantes y arabizantes); de aquí el  poliglotismo, el universalismo y el polifacetismo inquieto y asistemático que caracteriza el pensamiento y la actitud vital de ambos autores, características, todas ellas, que son un factor dinámico de su pluralismo y comparativismo pedagógicos, reflejados principalmente, aunque con distinto sentido doctrinario, en el Llibre del gentil e los tres savis, de Ramón Llull, y en la Disputa de l'ase de Anselmo Turmeda.

 

2.2. Factores generales de heterogeneidad

 

Ramón Llull había sido Senescal y Condestable del rey Jaime II de Mallorca. Anselmo Turmeda fue confidente de Abu'l Abbas e Intendente de palacio de Abu Faris Abd-al-Aziz de Túnez. Ramón Llull fue un místico, filósofo, misonero y pedagogo de la Cristiandad. Anselmo Turmeda fue un escéptico, sincretista, arabizante y pedagogo de la Laicidad. Ramón Llull fue un apóstol que enfocó su vida como un caballero alucinado del ideal. Anselmo Turmeda fue un individualista que enfocó su vida como un prerrenacentista práctico.

 

Frente al triple fin que, según la Vita Coetania (7), Ramón asignó a su existencia después de la iluminación en el Puig de Randa:

 

a) aceptar la muerte por Cristo, convirtiendo pacíficamente a su servicio a los infieles:

b) convencer a éstos por medio de la lógica de su Arte Magna, y

c) crear escuelas de lenguas orientales, en las que se enseñara también la  cultura de estos pueblos;

 

cometidos reveladores de una visión del mundo espiritualista y cristiana, parece como si Anselmo Turmeda hubiera concebido como triple fin de su existir:

 

a) vivir su vida en paz con Dios y con los hombres al margen de la sociedad cristiana constituida;

b) dejar en evidencia a los católicos ironizando sobre sus principios  fundamentales y sus costumbres, y

c) difundir unos principios de orientación escéptica, pragmática y laica;

 

como nos lo revelan su actitud deísta, ecléctica y sincretista en religión; su exaltación de la moral y negación del convencionalismo de las moral establecida en ética, y su espíritu prehumanista, secular, crítico, empirista y utilitarista en filosofía y educación.

 

Frente a las obras básicas de la concepción filosófica y educativa luliana, Ars Magna, Llibre d'Evast i Blanquerna, Fèlix de les Meravelles, etcétera, tratados centrales de la cosmovisión religiosa de Ramón Llull, Turmeda nos ofrece sus Cobles a la divisió del Regne de Mallorques, reflejo de su cosmovisión y antropovisión predominantemente secular y humana. Frente a la obra del comparativismo apologético luliano (8), representada principalmente por el Llibre del gentil e los tres savis, Turmeda nos ofrece la obra de su comparativismo irónico Disputa de l'ase y la obra de comparativismo polémico anticristiano Present de l'home docte en refutació dels partidaris de la Creu. Frente a la obra didáctica luliana, Doctrina Pueril, Turmeda nos presenta su obra didáctica Llobre de bons amonestaments.

 

Uno y otro creen en la razón como la gran arma para convencer a los hombres, pero mientras Llull representa un racionalismo místico-iluminista-apologético para conducir a los hombres al seno de la Cristiandad, Turmeda representa una racionalismo humanista-escéptico-irónico-arabizante para demostrar el sinsentido de permanecer ortodoxamente en el seno de la Cristiandad.

 

Ambos viven en un ambiente pluralista, lo aceptan como punto de partida, toman dentro de él posturas antitéticas, lo reflejan comparativamente en su obra y en su vida y tratan de unificarlo bajo la hegemonía de su concepción personal, pero mientras Ramón Llull profesa una mística de este proselitismo unificador, Anselmo Turmeda es escéptico, incluso en su mismo proselitismo unificador.

 

Ambos representan  dos concepciones distintas de la Civitas Dei: Llull, eminentemente ortodoxo, es el Pedagogo de la Ciudad Cristiana; Turmeda, eminentemente heterodoxo, es el pedagogo de la Ciudad Laica (9).

 

Ramón Llull es el precursor del ecumenismo cristiano y Anselmo Turmeda es el precursor del universalismo laico internacional.

 

3. Colofón

 

Nadie pone en duda la índole, el propósito y la irradiación educativa de la obra luliana, sin embargo hemos de remarcar, por ser nuevo el enfoque interpretativo, la índole, el propósito y la irradiación educativa de la obra turmediana, tanto en el sentido general expresado por Georg Kerschensteiner de que es educador todo "hombre que, voluntaria o involuntariamente, influye en la vida espiritual de sus semejantes, elevándoles a un estado más perfecto" (10), por lo que Anselmo Turmeda es un educador en el sentido más amplio de la palabra, como en el sentido más restringido de afirmar que es educador por el propósito didactizante de toda su obra literaria, así como también por el uso escolar que se hizo durante mucho tiempo de su Llibre de bons amonestaments.

 

Dos pedagogos surgidos de un mismo solar histórico, el Reino de Mallorcas, integrado culturalmente en la Corona de Aragón, en el seno espiritual de la Cristiandad y en el marco geográfico del Mediterráneo; pero cada uno de ellos con una proyección educativa distinta, tanto por su diversa concepción de la vida como por su diferente concepción del hombre y de la educación. Se parecen y se contraponen. Son similares y antitéticos. De aquí, como avanzábamos al principio, el alto valor, la fuerza y el significado paradójico de su pluralismo educativo.

 

Llorenç Vidal 

(Perspectivas Pedagógicas, tomo VI, número 28, Barcelona, 1971)

 

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NOTAS:

 

(1) Juan Tusquets: Ramón Llull, Pedagogo de la Cristiandad. C.S.I.C., Instituto "San José de Calasanz", Madrid, 1954. En este apartado (1.1) y en el próximo (1.2) prescindimos de los aspectos bio-bibliográficos de Ramón Llull, por considerarlos de todos conocidos. Pueden ser consultados en esta obra de Tusquets.

(2) Marçal Olivar: Introducció a la Disputa de l'Ase, pág. 5. "Els nostres clàssics", Barcelona, 1928.

(3) Joan Lluis Marfany: Pròleg a l' Ideari d'Anselm Turmeda. Edicions 62, Barcelona, 1965, p. 6

(4) Para este estudio hemos utilizado las ediciones del Anselm Turmeda, Obres menors (1927) y Disputa de l'Ase (1928), publicadas, con introducciones de Marçal Olivar, por la colección Els nostres clàssics de Editorial Barcino (Barcelona) y el Ideari d'Anselm Turmeda, selección de Joan Lluís Marfany, en edicions 62, Barcelona, 1965. Posteriormente se ha publicado una nueva edición del Llibre de bons amonestaments, edición preparada y seguida de un estudio bíobibliogáfico por Lluis Ripoll, Ediciones de Ayer, Ciutat de Mallorca, 1972, y una versión catalana-valenciana-balear de la Autobiografia i atac als partidaris de la creu, introducción de Mikel de Epalza y traducción de Mikel de Epalza e Ignasi Riera, Curial, Barcelona, 1978. El mismo Mikel de Epalza ha publicado también su obra biográfica Anselm Turmeda, Biografies de Mallorquins, Ajuntament de Palma 1983. El autor de este artículo difiere de Mikel de Epalza en la atribución del anónimo Llibre de tres a Anselm Turmeda, puesto que considera que no existe ninguna cimentada base ideológica ni literaria ni estilística ni filológica para dicha atribución, y sí para considerarlo obra de algún desconocido autor continental de la época.

(5) Miquel Batllori, S.I.: Intruducción a Ramón Llull, p. 5. Dirección General de Relaciones Culturales, Madrid, 1960.

(6) Robert Pring-Mill: El microcosmos lul.lià, pp. 16-17. Raixa, Edit. Moll, Palma de Mallorca, 1961.

(7) Vita Coetania (latina), 5-8. Edición castellana del P. Miquel Batllori, S.I., en o.c.

(8) Juan Tusquets: Teoría y práctica de la Pedagogía Comparada, pp. 67-83. Colaboración bibliográfica de Pilar Llopart. Edit. Magisterio Español, Madrid, 1968.

(9) Lorenzo Vidal. Fundamentación de una Pedagogía de la No-violencia y la Paz, 4.5.3. Editorial Marfil, Alcoy, 1971.

(10) Georg Kerschensteiner: El alma del educador, trad. de Luis Sánchez Sarto, p. 17. Editorial Labor, Barcelona, 1934.

 

(Perspectivas Pedagógicas, tomo VI, número 28, Barcelona, 1971)

 

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